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lunes, 3 de mayo de 2010

Suma germina

una piel sobre otra piel
una boca entre los dientes de otra boca
una gota de sudor cayendo, cavando
un pedazo de tiempo resbalando
un trozo de olvido.
Una puerta cerrándose
una voz siniestra al otro lado del miedo
un minuto de reposo
inventario de fracasos
un beso humeante,
luciernagas de cancer en la obscuridad
una lágrima de fe en aquel retrato que nunca mueves.

Si no germinan bacterias sobre tus llagas abiertas,
no es amor, es compañerismo, si no hay lagunas de odio
pierde cuidado, ya llegaran.

Un grito a media noche
un gato maullando
una gota fria en el traspatio que golpea un bote de metal.

Es lo más parecido al amor que el amor sincero
que habré sentido cualquier hipócrita catorce de febrero.
El amor no siempre dura más de un mes.
Y no por eso es menos hiriente que el rencor de toda la vida.

Chica, que te vaya bien, o te vaya mal... i don't give a damn

martes, 6 de enero de 2009

Vampireza

Sobre la calle crecen mi sueños, aquí solo tengo ira. Josefina despierta muy temprano y sale a regar mis plantas, les cuenta cuentos que se inventa en el aire, luego recoje su falda y vuelve. Me encuentra dormido y me escupe en la boca, me quita la pijama y comienza a chupar... mi sangre, no seáis mal pensados.

Josefina me odia en secreto pero ella no lo sabe, cree que no siento su baba resbalar por mi frente. Incluso, puede que piense que cuando me mira y sus ojos se encienden, es amor lo que transmite. Pero yo no me engaño, se muy bien que la rutina le acomoda, que hacer crecer mis sueños en la calle le acongoja pero no repara en ello. Sé que su afición es alimentar mi ira.

Un día amanecerá y Josefina se habrá largado cortando de tajo un par de sueños, pisoteando otros, dejara una carta donde al fin confiese que mi sangre al entrar por su boca le hacia hervir sus venas. Puede que al fin se de cuenta que hace muchos meses que yo no despierto. Que empezó a regar las plantas la misma mañana que me encajo su cuchillo carnicero en el pecho. Y que el mal olor, no era porque tapiamos todas las ventanas. Que el frío que sentía a mi lado no era por el amor transformado en costumbre. Que mis labios no reaccionaban a su saliva por erotismo.

Pero Josefina es despistada, tardara unos meses mas en darse cuenta de todo.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Un par de lo mismo

Ya no caminaban de la mano, ni siquiera lado con lado. El unos metros adelante de ella dibujaban una silueta de dos cabezas, como si fueran una misma sombra. Unidos por el hilo invisible que deja toda una vida de caminar juntos, de padecerla juntos, de gozarla juntos. Ambos con la espalda encorvada, como si hubieran cargado el mismo peso exacto durante el mismo tiempo exacto. La jornada debia comenzar muy temprano, antes que instalaran las calles supongo, tomar algo para el dolor del estomago vacio y salir al frio a tiritar... nomas pa sentirse vivos. Recoger las mazorcas de la pequeña milpa y luego caminar diez tal vez veinte kilometros al mercado mas cercano para tratar de venderlos. Pero nunca se vendian. -Demasiado secos viejo- chillaba el despotenciado comprador. El problema no era ese, el problema era la falta de dinero que impedia comprar lo necesario para usarlos en su beneficio. -Yo no se para que seguimos vivos, viejo- decia ella, -demasiado sufrimiento- No reniegues vieja, dios nos ha dado mucho, decia el. Pero no lo creia, se acurrucuba a su lado hasta que la noche llegara y asi poder dormitar lo suficiente para tener fuerzas el dia siguiente. Hasta que llego el dia que el sol no aparecio, ni la mirada de ella, ni su voz. El estuvo llamandole hasta que se hubo agotado toda su esperanza. Movio su cuerpo, una y dos veces, mil mas si hubieran sido necesarias. Pero la muerte lo arrolla todo como un pesado misil que se abre paso en la neblina del cielo para caer justo en el centro de la vida, del ruido. La muerte siempre se anuncia con pesadas voces de silencio, con esa calma insoportable que cala hasta los huesos. El intento volver a la rutina el dia siguiente, pero no podia hacer cesar las lagrimas de sus ojos, ni siquiera recordaba cuando fue la ultima vez que lloro, tal vez cuando los hijos se marcharon, mas tampoco recordaba si alguna vez hubo hijos. En su mente ella todo lo abarcaba, todo lo cubria. Podia recordar perfectamente como se mecia su cabello negro cenizo cuando lo amarraba y la dulce fortaleza de sus muslos, incluso cada una de las manchas de sus pies en aquellos años color sepia, con el tiempo, las memorias tambien se decoloran igual que las fotografias pero sin acabarse nunca del todo. No podia recordar cuando fue la ultima vez que estuvo sin ella. No podia parar de llorar, de musitar, de lamentarse por vez primera de la maldita suerte, del maldito frio... de la maldita soledad.

miércoles, 8 de junio de 2005

eternal

Recostados sobre la sombra de un inmenso arbol, llevaban un cuarto de vida midiendose los pensamientos, nada importaba ya, solo esa callada simbiosis de lenguajes secretos. Ella aparto sus brazos y le beso profundamente, el tomo su rostro y unio su boca a su alma, un beso directo al corazon les incendio la piel y comenzo una danza de caricias y cariño mientras sus cabellos se mecian con el viento. Dos lenguas asesinando el espacio, cuatro labios bañando en saliva todas las dudas.


Entonces ella llevo su mano a la bolsa y sacando un puñal lo hizo desaparecer en el corazon de su bien amado. El balbuceo un poco palabras cortadas antes de sucumbir en un temblor completo que recorrio su cuerpo desde el cabello hasta los pies para desvanecerse cuando su cabeza se inclinara hacia la izquierda. Luego se lo encajo ella a si misma en la yugular mientras se apagaban las incipientes lagrimas que amenzaban con aparecer.

domingo, 22 de mayo de 2005

Relato

"Esto se resolvera solo de dos maneras milady, la mala... o la peor. Y ruego al infierno porque tu me hagas volverme un poco más loco aqui contigo."