Su vientre tiene una rara geometria,
tridimensional, profunda,
como cuadros que se cierran tragandose los misterios.
De la piel a fuera explotan microcosmos,
y todo lo devora por su ombligo,
estrellas y galaxias y planetas y alienigenas
terminan devorados y consumidos.
De la piel a dentro estallan revoluciones,
y todo lo exilia de su boca,
demonios y temores y canciones y pensamientos
terminan aplastados en mi oido.
Yo no se como no me ha absorvido
su gravedad cuando le orbito,
o como sigo vivo del destierro de su furia.